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Musiespaña | Día de Córdoba
Entrevista a Manuel Hernández Silva
Lun, 17/12/2012
El diario Día de Córdoba acaba de publicar una extensa y personal entrevista al director Manuel Hernández Silva, que regresa a dirigir la Orquesta de Córdoba con la Novena de Beethoven. Tras su reciente éxito con la Orquesta Sinfónica de Euskadi con obras de Stravinsky, Mozart y Tchaikovsky, dirige de nuevo la orquesta de la que fue titular, que cumple ahora veinte años.

El diario Día de Córdoba acaba de publicar una extensa y personal entrevista al director Manuel Hernández Silva, que regresa a dirigir la Orquesta de Córdoba con la Novena de Beethoven. Tras su reciente éxito con la Orquesta Sinfónica de Euskadi con obras de Stravinsky, Mozart y Tchaikovsky, dirige de nuevo la orquesta de la que fue titular, que cumple ahora veinte años. 

Manuel Hernández Silva coge de nuevo la batuta de la Orquesta de Córdoba, de la que fue director titular durante siete temporadas, para interpretar la Novena sinfonía de Beethoven (próximos jueves y viernes en el Gran Teatro), en un concierto de Navidad en doble función en el que también intervendrán el Coro de Ópera de Córdoba e Inmaculada Almeda (soprano), Leticia Rodríguez (mezzosoprano), Rafael Matheus (tenor) y Francisco Santiago (bajo). 

-¿Qué supone para usted este regreso y con una obra tan especial? 

-Supone reencontrarme con un público que siempre me trató con mucho cariño, y además con una obra que fue concebida como un verdadero resumen de vida. La Novena de Beethoven no solamente contiene infinitas citas de todo su sinfonismo anterior, sino también es un grito agónico, un grito de lucha: "Príncipes y mendigos serán hermanos, hasta donde alcancen tus mansas alas cernidas". Debajo hay sombra, es decir, ante la esperanza de la muerte, somos todos iguales. Un verdadero monumento que tendré el honor de dirigir nuevamente para celebrar una gran fiesta: los veinte años de la Orquesta de Córdoba, los veinticinco del Coro de Ópera y la Navidad. 

-¿Qué balance realiza de sus siete años como director titular de la Orquesta de Córdoba? ¿De qué se siente más satisfecho? 

-Me resulta casi imposible realizar un balance artístico de mi propia etapa. Tengo la inmensa satisfacción de haber recibido grandes elogios, dentro y fuera de Córdoba, por el resultado musical de nuestro trabajo conjunto. Eso es un tesoro para un artista, pero es que en siete temporadas revisamos el repertorio esencial escrito para nuestra plantilla. La Orquesta tocó conmigo por primera vez sinfonías de Brahms, Schubert, Schumann, Dvorak, Sibelius, Mahler, Shostakovich, ópera en concierto, sinfónico coral, música contemporánea... De todo eso me siento muy satisfecho. El mayor cumplido que puede recibir un director es cuando elogian a su orquesta. 

-Desde la distancia, ¿cómo ve la nueva etapa de la Orquesta y la delicada situación por la que atraviesa? ¿Cree que hay un riesgo cierto de que pueda desaparecer? 

-Desde la distancia veo que han comenzado un nuevo proyecto con gran ilusión, que en estos momentos es muy importante. La Orquesta es patrimonio cultural vivo de Córdoba y ha demostrado su valía en estos veinte años de impecable trayectoria. Córdoba necesita tener y mantener en las mejores condiciones a su orquesta, la cual ha mantenido durante toda esta época de dificultades una actitud ejemplar. ¿Riesgo? Ninguno. Eso ni se plantea. 

-La Orquesta está en proceso de contratación de un nuevo gerente. ¿Cree que un cambio de gestión puede contribuir a mejorar su situación? 

-Los cambios que se han producido han sido motivados por la convicción de que servirán para mejorar la gestión de la Orquesta, por lo tanto hay que esperar. Yo creo que los cambios deben ser tomados como algo natural, sin más. Para enaltecer el valor de esto, no es necesario menospreciar el valor de aquello. Repito siempre eso de que a veces nos perdemos en buscar culpables, antes que soluciones. Todos queremos y deseamos que la situación se estabilice, porque es lo que necesita la Orquesta y, por lo tanto, Córdoba. 

-Usted mantiene sus lazos con Córdoba porque además es el padrino de la Orquesta Joven... 

-Con la Orquesta Joven de Córdoba seguiré en contacto, pues siempre que el calendario me lo permite les preparo los conciertos en forma de clases magistrales a su director, José Santofimia, el cual es uno de mis alumnos cordobeses. He heredado de mi madre la pasión por la enseñanza. El trabajo con los jóvenes es una de mis grandes satisfacciones. Por otra parte, mis pasos por la Orquesta Joven de Andalucía -OJA- y por la Fundación Barenboim dejaron en mí también una huella profunda. Sigo estando en contacto permanente con los jóvenes músicos andaluces, de hecho el 29 de diciembre dirigiré un concierto a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer, en el auditorio Manuel de Falla, junto a Javier Perianes y la orquesta MelKArt, formada exclusivamente por jóvenes andaluces, la mayoría excomponentes de la OJA. Esperemos que este concierto, en el que se presenta la orquesta por primera vez, sea el primero de muchos. 

-En general vivimos una etapa complicada para las formaciones sinfónicas por la retirada de apoyos públicos y el descenso en contrataciones de conciertos. ¿La solución está en la mayor implicación del sector privado? 

-Es una de las soluciones. Creo que la ley de mecenazgo ayudará mucho. En algunas comunidades autónomas, los presidentes y alcaldes están haciendo gestiones personales para captar nuevos socios y ayudas privadas para sus orquestas. Esta, dada la estructura de las orquestas en España, es la solución más expedita. Creo saber que en Córdoba se está trabajando en este sentido, lo cual es una buena noticia. 

-¿Cuáles son ahora sus horizontes profesionales? 

-Las cosas van muy bien, no me puedo quejar. Tengo muchos proyectos por delante que me mantienen concentrado en mi grata rutina diaria: estudiar, ensayar y dirigir.